Un viaje al universo de Chavela Vargas en las tablas

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La trayectoria y el legado de Chavela Vargas, la renombrada cantante nacida en Costa Rica y nacionalizada mexicana, han sido adaptados al teatro con la obra «Chavela, la última chamana». Bajo la dirección de Carolina Román, la función se está llevando a cabo en el Teatro Marquina de Madrid hasta el 4 de junio de 2025. El reparto cuenta con Luisa Gavasa, Paula Iwasaki, Raquel Varela, Laura Porras y las intérpretes Nita y Rozalén, quienes se turnan en las representaciones. La música en vivo corre a cargo de Alejandro Pelayo.

La vida y legado de Chavela Vargas, la icónica cantante costarricense-mexicana, han sido llevados al escenario en la obra teatral «Chavela, la última chamana». Dirigida por Carolina Román, la producción se presenta en el Teatro Marquina de Madrid hasta el 4 de junio de 2025. El elenco incluye a Luisa Gavasa, Paula Iwasaki, Raquel Varela, Laura Porras y las cantantes Nita y Rozalén, quienes se alternan en las funciones. La música en vivo está a cargo de Alejandro Pelayo.

La directora Carolina Román comenta que la inspiración para esta producción surgió de manera inesperada durante una función de su obra anterior, «Juguetes rotos», en México. En esa ocasión, María Cortina, íntima amiga de Chavela Vargas y albacea de sus derechos universales, estuvo presente en la audiencia. De manera interesante, Cortina ocupó un asiento que portaba el nombre de Chavela, lo que Román describe como un instante mágico que la motivó a adentrarse en el mundo de la artista. Después de cuatro años de investigación y desarrollo, Román dio forma a esta obra que intenta capturar la esencia de Vargas.

Composición y Temática de la Obra

Estructura y Temática de la Obra

«Chavela, la última chamana» se estructura en torno a tres etapas de la vida de Vargas:

Román resalta que la interpretación de la joven Chavela explora los elementos más sombríos y dolorosos de su historia, al mismo tiempo que las escenas de su ancianidad intentan comunicar una sensación de calma y hermosura en su última transición.

Román destaca que la representación de la joven Chavela aborda los aspectos más oscuros y dolorosos de su historia, mientras que las escenas de su vejez buscan transmitir una sensación de paz y belleza en su transición final.

Amistades y Relaciones Significativas

La obra también resalta las relaciones de Vargas con figuras prominentes como Frida Kahlo, Diego Rivera, Pedro Almodóvar y Federico García Lorca. Estas conexiones no solo influyeron en su carrera artística, sino que también fueron pilares en su vida personal, brindándole apoyo y camaradería en momentos cruciales.

Las cantantes Rozalén y Nita (de Fuel Fandango) dan vida a Chavela en distintas funciones, añadiendo su propia esencia al personaje. Ambas artistas han manifestado su admiración por Vargas y consideran un privilegio homenajearla mediante esta obra. Su intervención aporta una dimensión musical genuina, uniendo al público con la profunda emotividad que caracteriza las interpretaciones de Chavela.

Relación con el Público

Uno de los momentos destacados de la obra es la interpretación conjunta de «La Llorona». Al concluir la función, se invita al público a participar en el canto de esta emblemática canción, simbolizando la unión y la lucha por la libertad y la igualdad. Esta interacción pretende eliminar la barrera entre el escenario y los asistentes, creando una experiencia compartida que refleja el espíritu comunitario que Chavela fomentaba.

Pensamientos sobre la Libertad y la Identidad

Reflexiones sobre la Libertad y la Identidad

La vida de Chavela Vargas estuvo marcada por su inquebrantable búsqueda de libertad y autenticidad. Desde su infancia en Costa Rica, enfrentó el rechazo y la discriminación, desafíos que continuaron durante su carrera en México. Su valentía al vivir abiertamente su orientación sexual y desafiar las normas de género la convirtieron en un símbolo de resistencia y empoderamiento. La obra captura esta esencia, mostrando a una mujer que, a pesar de las adversidades, se mantuvo fiel a sí misma y a su arte.

Por Ervin J. Oakes

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