Nunca tantos ganaron tanto en el golf: 271 jugadores por encima del millón de dólares | Deportes

El campeón ha sido expulsado. El circuito estadounidense de golf, el PGA Tour, comenzó este jueves la temporada con la disputa en Hawai del Sentry Tournament of Champions, el torneo que reúne a los vencedores del curso anterior y a los 50 mejores de la FedEx Cup. En ese selecto club debería estar Jon Rahm, que en 2023 se coronó en cuatro ocasiones: en el mismo Sentry, American Express, Genesis y Masters de Augusta. Pero el vasco, número tres mundial, dio un sonoro portazo y fichó por LIV, la liga saudí, de modo que el PGA le ha dado un puntapié.

Así, con un ojo en el juego y otro en el baile de millones, echa a andar el golf mundial. El ejercicio anterior se clausuró con un correo electrónico enviado por Jay Monahan, comisionado del PGA Tour, a los jugadores poco antes de la medianoche. Era el límite que en junio habían fijado los rectores del circuito norteamericano y los jefes del PIF, el Fondo Soberano Saudí, para unificar el calendario y aparcar los pleitos que han dividido al deporte. Pero el tiempo se agotó y Monahan explicó a los golfistas que el plazo se amplía, con la vista puesta en 2025, y que se continúa negociando con el PIF, el circuito europeo y un fondo estadounidense de inversión, Strategic Sports Group, que permitiría aligerar la dependencia de los petrodólares.

El giro saudí es inevitable. La marcha de Rahm supuso un durísimo golpe en el mentón del PGA; el mítico Royal and Ancient, uno de los organismos que rigen el golf mundial, estudia promocionar el deporte en Arabia; y hasta Rory McIlroy, siempre muy beligerante con la nueva liga, suaviza su postura. “Tal vez juzgué a los muchachos que se fueron a LIV. Fue un error por mi parte. No diría que he perdido la batalla, pero acepto el hecho de que son parte de nuestro deporte. Han sido capaces de desbaratar por completo nuestro juego con su dinero”, asume el norirlandés, comprensivo con el “inteligente movimiento comercial de Rahm”. McIlroy dimitió de la junta de gobierno del PGA, otro símbolo de esa confianza que ha crecido entre los jugadores hacia el circuito americano. “Nos ven como mano de obra y no como miembros. Nosotros somos el PGA Tour. Sin nosotros no hay circuito”, se queja otra figura, el noruego Viktor Holvand, ganador de la FedEx. Y algunos patrocinadores como Honda y Wells Fargo han dado un paso al costado.

Rahm hizo las maletas (debutará el 2 de febrero en México) y McIlroy anhela una paz que será compleja: “Espero que volvamos a estar unidos, aunque hay gente en las dos partes que no quiere que eso suceda. Los chicos de LIV no quieren volver al PGA porque no se sienten bien tratados. Y los del PGA tampoco quieren tratar con los que se marcharon. Pero la gente tiene que dejar sus egos para que todos salgamos adelante, que sería lo mejor para el golf”.

Jon Rahm, tras su fichaje por la liga saudí.Scott Taetsch (AP)

La guerra sigue en un escenario insólito. Nunca en la historia el golf repartió más dinero que en 2023. Nunca tantos jugadores ganaron tanto. Según un cálculo de Golf Digest y Ten Golf, 271 golfistas superaron el curso pasado el millón de dólares en ganancias. La mayoría, 139, del circuito americano; 49 en LIV, todos los que jugaron al menos seis torneos; 32 del circuito europeo masculino; 28 del LPGA, 19 del Champions Tour… Entre esos 271 figuran nueve españoles: Rahm, Sergio García, David Puig, Eugenio López-Chacarra, Jorge Campillo, Pablo Larrazábal, Adrian Otaegui, Carlota Ciganda y Miguel Ángel Jiménez

El estadounidense Talor Gooch, clase media en LIV, fue el año pasado el golfista que más dinero ha amasado nunca en 12 meses: 35 millones de dólares tras vencer en Adelaida, Singapur y Valderrama y apuntarse la clasificación individual de la liga saudí. Scheffler, número uno mundial y nombrado el mejor del año en el PGA por encima de Rahm, reunió 21 millones al coronarse en Phoenix y The Players y acumular 15 top ten en 21 torneos; Rahm subió a los 17, más un bonus de nueve por el programa de impacto del jugador… Y 2024 apunta a nuevo récord. Para empezar, el Sentry reparte 3,6 millones en premio, 900.000 dólares que el curso pasado.

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