El City rompe la roca de Brentford en un día crítico de la batalla de la Premier | Fútbol | Deportes

Mathias Jensen deberá meterse en una bañera con hielo durante tres días si quiere sentirse las piernas antes del próximo partido que le toque jugar. Así lo dejó el esfuerzo que hizo para defenderse del Manchester City. Un sacrificio insólito. Único en un futbolista que, a sus 28 años, después de haber destacado en el Celta por la ausencia de vocación de trabajo sin balón, prosigue su carrera en el Brentford con frialdad y toques de pie fino. Solo la visita del City, este lunes, le inflamó. A él, a la hinchada, y a todo su equipo, convertido en una unidad de demolición. La clase de roca física y moral que ha surgido por doquier, reacción premeditada por las secretarías técnicas de Inglaterra ante la evolución del equipo de Guardiola entre sus adversarios, animados por las tribunas a confrontarlo desde la épica de la resistencia. La durísima confrontación anuncia a Rodri y sus compañeros que a partir de ahora abordarán un desafío sin precedentes en la historia del fútbol. El reto de enfrenar cada semana muros que por lo menos se elevarán tanto como el de Brentford, apenas el 15º clasificado en la Liga inglesa y muy capaz de construir una defensa de epopeya.

1

Mark Flekken, Ben Mee, Ethan Pinnock, Nathan Collins, Reguilón (Vassbakk, min. 79), Mads Roerslev (Keane Lewis-Potter, min. 76), Christian Nørgaard, Mathias Jensen (Mikkel Damsgaard, min. 76), Vitaly Janelt (Yehor Yarmoliuk, min. 76), Neal Maupay (Shandon Baptiste, min. 90) y Ivan Toney

3

Ederson Moraes, Walker, Gvardiol, Aké, Rúben Dias, Julián Álvarez, De Bruyne, Bernardo Silva (Jeremy Doku, min. 70), Foden, Rodrigo y Erling Braut Haaland (Kovacic, min. 86)

Goles 1-0 min. 20: Neal Maupay. 1-1 min. 47: Foden. 1-2 min. 53: Foden. 1-3 min. 69: Foden.

Árbitro Jarred Gillett

Tarjetas amarillas Neal Maupay (min. 30)

Thomas Frank, el astuto entrenador local, ha compuesto un equipo de atletas técnicamente bien dotados y capaces de presionar perfectamente bien en trayectorias de 60 metros. Hacerlo en espacios reducidos, en la frontal de su área, con tres centrales y tres pivotes en diez metros cuadrados, fue coser y cantar. No pasaba un alfiler hacia la portería de Flekken. La respuesta del City estuvo a la altura. Entre Haaland y Rodri, Guardiola dispuso dos extremos y dos interiores intercambiables: Silva / De Bruyne por la derecha; Álvarez / Foden por la izquierda. Por afuera, y metiéndose como ejes de la jugada, los laterales, Walker y Gvardiol, alcanzaron el último tercio de campo procurando filtrar pases.

El comienzo del partido fue una sucesión de balas rebotando contra la piedra. Walker, Álvarez, Gvardiol, Haaland y De Bruyne produjeron hasta seis tiros con valor de gol. La mayoría desde media distancia, metiendo la pelota entre los cuerpos de el abanico de adversarios que iban y venían de izquierda a derecha y de adelante a atrás ajustando posiciones y estrechando carriles con una coordinación y a una velocidad admirables. Flekken se cubrió de gloria a base de paradas. La afición era un clamor de satisfacción.

“El triplete del año pasado fue inesperado”, reconoció Guardiola en DAZN, hace unos días, evocando la conquista de Champions, Liga y Copa; “se cerró un ciclo, pero aquí estamos dando guerra todavía”.

Probablemente el entrenador catalán sepa que ahora todo será más difícil. Si el City pretende avanzar a lo largo del camino empinado que le espera, no le quedará más remedio que acostumbrarse al estrés. Solo sobrevivirá si sus jugadores se retroalimentan de la mezcla de entusiasmo y tensión que provocan los escenarios abismales. Nathan Aké no se mostró preparado cuando Flekken sacó de portería y dejó correr el balón sin reaccionar ante la presencia de Toney. De aprovechar el regalo se encargó Maupay, que arrancó con 40 metros liberados por delante, a la espalda de la línea de zagueros, rota por una situación en la que no se aplica el fuera de juego. Mano a mano con Ederson, convirtió el primer tiro del Brentford en el 1-0. El peor escenario posible para los expedicionarios de Manchester se hizo realidad en el minuto 21.

Se sucedieron episodios apretados. Cada vez que el Brentford se estiraba, cada vez que colgaba un centro, alrededor de Ederson desfilaban los protagonistas de un drama. Solo al final del primer tiempo, cuando la fatiga comenzaba a mellar la convicción de los asediados, Foden se metió en la zona de Álvarez y aprovechó un rechace para aparecer sin marca y definir. Fue el 16º disparo de los visitantes. El empate, a punto del descanso, alivió al City, que regresó revolucionado. En el minuto 53, de nuevo Foden apareciendo fuera de su carril de extremo, metió un centro de De Bruyne, que también se desplazó al lado opuesto de donde se le suponía.

Dueños de su destino

El principio de la movilidad inagotable permitió al City abrirse paso por las barricadas de Frank. La reacción del técnico danés al 1-2 demostró su pericia. Después de una hora replegado, mandó a su equipo a presionar arriba y durante varios minutos el City lo padeció. Norgaard estuvo a punto de pegar el hachazo tras una salid en falso de Días y Toney mandó un tiro sobre el larguero. El Brentford solo se rindió cuando Fonden metió el hat trick, una dejada de seda de Haaland, al primer toque, después de recibir un pase vertical de Rodri.

La derrota del Liverpool en el campo del Arsenal (3-1) el domingo pasado abrió un escenario nuevo en esta Liga. Por primera vez en la temporada, el City depende de sí mismo para ganar la Premier. Las palabras de Jürgen Klopp al salir del Etihad, “somos dueños de nuestro destino”, solo fueron válidas mientras el Brentford evitó que le adelantaran. Un día más tarde, con 49 puntos en la clasificación y un partido menos, segundos por detrás del Liverpool, que suma 51, los dueños de su destino son los futbolistas del City: si ganan todos los compromisos hasta final de curso, serán campeones.

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